VISTA

Orión en una nueva luz

La Nebulosa de Orión revela varios de sus secretos ocultos en una impactante imagen tomada por el nuevo telescopio de rastreo VISTA. El amplio campo de visión del telescopio puede mostrar todo el esplendor de la nebulosa y su visión infrarroja permite además dar una mirada profunda a las regiones de polvo que normalmente están ocultas, dejando al descubierto el curioso comportamiento de estrellas jóvenes muy activas ubicadas allí.

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Credit: ESO/J. Emerson/VISTA. Acknowledgment: Cambridge Astronomical Survey Unit

El Telescopio de Rastreo Visible e Infrarrojo para la Astronomía (VISTA) es la última incorporación al Observatorio Paranal de ESO en Chile. Es el telescopio de rastreo más grande del mundo y está dedicado a cartografiar el cielo en longitudes de onda infrarrojas. Su gran espejo (de 4,1 metros), el amplio campo de visión y sus detectores altamente sensibles hacen de VISTA un instrumento único. Esta impactante nueva imagen de la Nebulosa de Orión ilustra las notables capacidades de VISTA.

La Nebulosa de Orión [1] es una amplia formación estelar que se ubica a unos 1.350 años luz de la Tierra. Aún cuando la visión de la nebulosa a través de un telescopio común resulta espectacular, lo que se puede ver a través de la luz visible es solo una pequeña parte de la nube de gas en la que se están formando estrellas. La mayor parte de la acción ocurre en las profundidades de las nubes de polvo, y para ver lo que allí sucede los astrónomos necesitan usar telescopios con detectores sensibles a radiación de longitudes de onda más amplias, que puedan penetrar el polvo. VISTA ha capturado la imagen de la Nebulosa de Orión a longitudes de onda cercanas al doble del tamaño de lo que puede detectar el ojo humano.

Como en varias de las imágenes en luz visible de este objeto, el nuevo campo de visión de la imagen de VISTA muestra la conocida forma tipo murciélago de la nebulosa en el centro de la imagen, así como también la fascinante área que la rodea. En el corazón de esta región yacen las cuatro estrellas brillantes que forman el Trapecio, un grupo de estrellas jóvenes muy ardientes que producen grandes cantidades de intensa radiación ultravioleta que ilumina la región circundante y hace brillar el gas. Sin embargo, la observación a nivel infrarrojo permite a VISTA revelar muchas otras estrellas jóvenes en esta región central que no pueden ser captadas en luz visible.

Mirando la región que está sobre el centro de la imagen, curiosas manchas rojas parecen ser completamente invisibles excepto a nivel infrarrojo. Muchas de éstas son estrellas muy jóvenes que aún están creciendo y que se muestran a través de las nubes de polvo. Estas estrellas en formación expulsan corrientes de gas con velocidades promedio de 700 mil kilómetros por hora y muchas de las manchas rojas revelan los lugares donde estas corrientes de gas chocan con el gas circundante, causando la emisión de agitadas moléculas y átomos en el gas. También hay unas cuantas manchas rojas débiles debajo de la Nebulosa de Orión en la imagen, mostrando que ahí también se forman estrellas, pero con mucho menos vigor. Estas extrañas manchas son de gran interés para los astrónomos que estudian el nacimiento y la formación de las estrellas.

Esta nueva imagen muestra el poder del telescopio VISTA para capturar rápida y profundamente imágenes de amplias áreas del cielo en la franja infrarroja cercana del espectro. El telescopio está recién comenzando a estudiar el cielo y los astrónomos anticipan una rica cosecha de ciencia desde esta instalación única de ESO.

Notas

[1] La Nebulosa de Orión se ubica en la espada del famoso cazador celestial y es el objeto favorito, tanto para observadores casuales como también para astrofísicos. Es apenas visible a simple vista y en las primeras observaciones con telescopios se mostró como un pequeño cúmulo de estrellas azules y blancas rodeadas por una misteriosa niebla de tonos gris y verde. El objeto fue descrito por primera vez a comienzos del siglo diecisiete, aunque la identidad del descubridor aún es desconocida. El buscador de cometas francés Messier hizo un certero bosquejo de sus principales características a mediados del siglo dieciocho y le asignó el número 42 en su famoso catálogo. También asignó el número 43 a la pequeña región anexa ubicada sobre la parte principal de la nebulosa. Posteriormente, William Herschel especuló que la nebulosa podía ser “el material caótico de futuros soles” y los astrónomos han descubierto desde entonces que la niebla es realmente gas brillante bajo la intensa luz ultravioleta de estrellas ardientes jóvenes que se han formado recientemente.

Fuente: ESO - European Southern Observatory
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